Los arquitectos Jordi Hidalgo (Olot, 1967) y Daniela Hartmann (Münster, Alemania, 1964) después de colaborar en diferentes despachos crean en 1996 su propio estudio profesional en Barcelona.
Al frente de Hidalgo · Hartmann Arquitectura han generado una destacada obra en los ámbitos de la obra pública, vivienda unifamiliar, interiorismo y reformas. Hace unos meses se inauguraron las instalaciones del CRAM en el Prat de Llobregat, uno de sus proyectos más ambiciosos"Ambos tenemos un gran interés en crear una arquitectura sincera"
¿Qué fue lo que os hizo querer ser arquitectos?DH-La casa en la que pasé toda mi infancia y juventud fue diseñada por un arquitecto local y seguía las pautas del estilo americano de los años 60 que mi madre extrajo de las revistas de casas y diseño de la época. Desde niña me fascinaban estas arquitecturas e interiores y entendí la profesión como algo muy interesante y desafiante.
JH-Es difícil explicar las razones por las cuales uno decide a los 18 años estudiar una carrera que lo llevará a dedicar la mayor parte de su vida a esa actividad. En mi caso, de pequeño, el hecho de ver a mi padre que se dedicaba al interiorismo como trabajo extra, debió poco a poco calar en mi conciencia. Verlo sentado en el tablero de dibujo trazando líneas incomprensibles para mí con escuadra y cartabón, supongo que me fue familiarizando con la profesión hasta inducirme a tomar la decisión de dedicarme a la arquitectura. Más tarde a los 14 o 15 ya lo ayudaba en algún dibujo o tomando medidas. Siempre me fascinó que aquellas medidas en planta y sección pudieran atrapar en el papel los espacios, al igual que un pentagrama lo hace con la música.
Tras coincidir en vuestra etapa de colaboradores en el estudio de arquitectura de Quim Larrea, Juli Capella y Jaume Castellví y en 1996 fundáis vuestro despacho en Barcelona. ¿Qué valoración hacéis de estos primeros años de actividad?
DH-Hay que decir que los primeros años de un joven creativo son muy importantes porque te permiten aprender de cerca una actitud y una habilidad de ejercer por parte de un profesional con experiencia que completa las herramientas que te han llevado hasta aquí desde la universidad. En aquel estudio había sobre todo un espíritu caracterizado por una gran libertad y la fe de que todo se podría hacer creyendo en ello. También tuvo mucho impacto la arquitectura que se realizó en el estudio de Tonet Sunyer donde trabajé los siguientes tres años. El cambio en la arquitectura europea se palpaba entonces en Barcelona y estaba presente en los dos despachos de los cuales salí con más respecto todavía hacia la arquitectura española.
JH- Nuestro despacho empezó su andadura realizando pequeñas reformas y ampliaciones de viviendas para clientes privados, viviendas en su mayoría de poco interés en donde intentábamos conseguir el máximo con resultados inciertos. Esto nos permitió entrar en contacto con el hecho constructivo, aprender de los errores y sobre todo aprender del trato con el cliente para conseguir nuestros objetivos. Una época dura y difícil que nos sirvió para curtirnos en batallas y poder así afrontar con más fuerza y convicción los encargos futuros para conseguir una arquitectura de calidad, rigurosa y conceptual con clientes privados que desconocían por completo el alcance de la arquitectura. Poco a poco fueron apareciendo las buenas oportunidades que intentamos no dejar escapar como la “reordenación de accesos de masía” o la “reforma del patio interior” que fueron el punto de partida para nuestra obra posterior. El despacho se ha movido siempre entre esta difícil pequeña escala y la obra pública.
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| Casa Pocafarina |
Guardería La Pineda en Viladecans (Barcelona) |
Camino con piscina |
¿Qué caracteriza a vuestra producción arquitectónica?
Hemos podido comprobar en los primeros años que ambos profesionales tenemos un gran interés en crear una arquitectura sincera. Una arquitectura que sirva a sus funciones, que no sólo prometa, sino que cumpla. Que no proclama ni explica nada más que la necesidad de estar ahí por un motivo concreto. Esa actitud nos sale del alma.
Para lograr el objetivo nos servimos de las geometrías más bien básicas que no dejan de ser expresivas por la fuerte presencia de un orden y una jerarquía de espacios y a veces introducimos algún elemento sorpresa, algo inesperado que al final marca la diferencia y es cuando la sentimos muy nuestra.
Se trata de una arquitectura que se podría llamar silenciosa porque es respetuosa con su entorno, pero persigue la eterna dificultad de aplicar un rigor conceptual sin falta.
La forma de afrontar los problemas se renueva cada vez. No existe un guión predeterminado. Normalmente son los condicionantes del proyecto que en primer lugar dan al edificio su carácter pero también buscamos el diálogo con el entorno construido o el paisaje. Nos gusta que nuestra obra establezca una simbiosis complementaria con la realidad existente, sea urbana o natural y de esta simbiosis debe nacer una nueva realidad en la cual entorno y nuevo objeto se enriquezcan mutuamente.
¿Cómo logra vuestra arquitectura extraer de los materiales y procesos de construcción expresión y carácter?
Al inicio de nuestro trabajo tuvimos la oportunidad de poder intervenir en la arquitectura rural de la Garrotxa, en las masías, las casas de payés de los alrededores de Olot. Durante el proceso de proyecto aprendimos mucho sobre la construcción tradicional y el razonamiento que hay detrás de cada edifico que condujo a determinadas formas de construir, tipologías y materiales de aplicación. La arquitectura rural siempre era sobre todo pragmática, adaptada a las condiciones del lugar y al uso a cumplir. Ese hecho nos impresionó y nos estimuló a seguir el ejemplo a la hora de intervenir con una arquitectura contemporánea. Fue esa claridad en los volúmenes y en el uso de materiales nobles que dejaron huella en nuestra forma de ver y plasmar la arquitectura. Lo recogimos como un manifiesto de la sinceridad y la armonía perfecta entre lo construido por el hombre y la naturaleza.
Más tarde empezamos a trasladar ese poder arquitectónico a los proyectos a realizar en medio de la naturaleza. la Casa Bianna, la Casa Pocafarina y el Camino con Piscina, obras realizadas en hormigón, procuran encontrar el lenguaje que exprese una capacidad e intensidad de integración y diálogo con el entorno a partir de una geometría clara y el uso del material . En esta época el uso del hormigón en edificios privados era muy escaso en España y la gente comparaba nuestra obra con obras de infraestructuras como son los muros, puentes, canales etc. Esa comparación nos pareció más bien como un elogio porque pensamos que ese tipo de obra que surca el paisaje acaba formando parte de él y al final adquiere un aire intemporal.
En las obras públicas como la guardería La Pineda de Viladecans o el CRAM en el Prat de Llobregat el uso de hormigón potencia la sinceridad de las propuestas adaptadas a sus respectivos emplazamientos, empotrando el edificio bajo el parque, en el caso de la guardería o creando un ligero plano horizontal que flota encima del antiguo campo de golf apoyándose en esbeltas columnas. El hormigón se ha convertido en un gran aliado de nuestra manera de proyectar reforzando el aire conceptual y abstracto de nuestras obras.
“Nos servimos de las geometrías expresivas por la presencia de un orden y una jerarquía de espacios y a veces introducimos algún elemento sorpresa”
Recientemente, junto con Terradas Arquitectos, habéis obtenido el segundo premio en el concurso internacional Biodiversarium de Banyuls sur Mer en Francia, además el estudio ha participado en otras exposiciones y concursos en Alemania e Italia. ¿El cariz internacional de vuestro despacho qué ventajas y desventajas os supone?
Sólo ventajas. Nos anima el hecho de que no seamos tan locales para que nadie tenga interés fuera del ámbito de actuación. Hemos podido constatar que nuestro estudio siempre ha sido observado desde el exterior con mucho interés. A veces más que desde dentro. Probablemente eso explica que nuestro estudio ha estado formado por los talentos de colaboradores de todo el mundo pero en cambio de muy pocos españoles. Proyectarse internacionalmente es interesante, excitante y reconfortante a pesar de que estamos convencidos que la mayor densidad de la mejor arquitectura en los últimos años se encuentra aquí, en España. Desafortunadamente los arquitectos españoles hemos entrado en unos tiempos muy difíciles y el trabajo tenemos que buscarlo fuera de este país por la fuerza. Sería un orgullo poder llevar nuestra parte de la arquitectura española al extranjero y poder seguir la trayectoria comenzada en el ’96.
¿Hacia dónde consideráis que se dirige la arquitectura hoy en día?
La crisis que está afectando a una parte del mundo evidentemente hará variar el camino que estaba tomando la arquitectura en éstos países. Al menos en España ya se escuchan las voces que defienden una arquitectura más sensata, más acotada al encargo y sobre todo más económica. Este último término será el más controvertido y está por ver en qué medida el bajo coste que, por cierto, en España siempre ha sido bajo, afectará a la calidad de la arquitectura. Por otro lado entre todos estamos impulsando una arquitectura sostenible que naturalmente está muy por encima del coste normal de una obra y sólo a largo plazo promete ser una inversión rentable, un concepto que hasta hace poco fue completamente ignorado por los responsables de las obras en España y que impide que haya ahorro sustancial en el gasto de obra pública lo que se traduce con toda probabilidad en el recorte mayor de esas obras. Pero en cuanto se supere esta situación se puede esperar que todo vuelva a la “normalidad” porqué desde siempre la arquitectura ha servido al ser humano para plasmar la evolución de una determinada época, el desarrollo cultural, el poder económico o simplemente el poder de la clase dirigente y sería un tanto negligente creer, que la falta de dinero cambiaría para siempre esa realidad en la que la arquitectura basa toda su justificación.
¿En qué ámbitos de actuación creéis que los arquitectos seguirán teniendo mucho que aportar?
Los arquitectos podrían ejercer el mismo papel de portador de ideas en otras circunstancias que no sean las anticuadas y establecidas, y ya hay suficiente obra construida que lo demuestra. Lo importante para los arquitectos sería enfocarse de manera inteligente hacia los diferentes desafíos de este milenio e intentar superar los límites que hoy por hoy existen, como el límite urbano o geográfico, el límite social o medioambiental, el límite de energía y hasta el límite de los usos de vivienda colectiva. La arquitectura puede aportar mucho y sería deseable que la sociedad aceptara ese papel influyente en la vida de las personas y por tanto legitimar esa vital importancia que ha tenido y tendrá siempre el papel del arquitecto en el desarrollo de nuestras ciudades y pueblos.
“El hormigón se ha convertido en un gran aliado de nuestra manera de proyectar reforzando el aire conceptual y abstracto de nuestras obras”
¿Qué caracterizará a las nuevas instalaciones de CRAM en el antiguo campo de golf del Prat de Llobregat (Barcelona)?El proyecto busca el equilibrio entre el programa clínico de investigación y el programa público, con los mínimos medios posibles, para conseguir que los condicionantes de la actividad se conviertan en los elementos fundamentales a la hora de definir los rasgos arquitectónicos y volumétricos de todo el conjunto. Esta decisión persigue una arquitectura que busca el punto equidistante entre su condición funcional y su condición representativa en tanto que edificio público. Cada uno de los tres edificios que componen el complejo expresa en su forma la actividad que en el se desarrolla.
¿Cómo os planteásteis el proyecto de la guardería La Pineda en Viladecans (Barcelona)?
Adyacente a la escuela y parvulario existentes, el solar ocupa el límite sureste del Parc de Torrerroja de Viladecans en una zona urbana de edificación residencial. El solar como parte del parque nos sugirió la posibilidad de colonizarlo mediante una intervención paisajística para preservar sus valores inherentes y mantener así su condición de vacío urbano.
Imaginamos a los niños en el parque, bajo un porche, aislados del exterior mediante unos muros ciegos de hormigón que los abrazaran y protegieran y dejamos que el espacio exterior fluyera a través del edificio mediante un recorrido desde el acceso hasta la cota superior del parque. A través de una marquesina que nos recibe, cruzamos el porche de las aulas para llevarnos a través de la calle entre los dos volúmenes hasta la grada que nos conducirá definitivamente al espacio exterior del parque. Situamos todo el programa por debajo de la cota de la plataforma superior del parque con sus magníficos plátanos para preservar así las vistas desde el parque hacia la ciudad y de la ciudad al parque. Configurado mediante dos volúmenes conectados por el hall de acceso, el volumen del porche alberga las cinco aulas y la sala polivalente, y el volumen que queda debajo de la prolongación del parque las aulas polifuncionales, la zona de profesores, la cocina con sus dependencias anexas y las instalaciones.
El exterior de hormigón insertado en la naturaleza artificial del parque esconde un interior blanco inmaculado a la espera de que los colores de los niños con sus juguetes y dibujos sean los verdaderos protagonistas del edificio.
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2012